30 de Septiembre: Conferencia en Guadalajara

Después de Monterrey (allá no fuí yo), el DF, Aguascalientes y Villahermosa, ahora toca hacer el penúltimo de los pre-eventos del congreso MexicoWeb2.0 acá en mi ciudad.

La cita es el 30 de Septiembre a las 4:30 de la tarde en la Universidad Iteso, los ponentes serán el señor Fernando Soto, experto desarrollador web y yo, que como saben soy experto en tortas ahogadas.

Si viven en la ciudad de Guadalajara y están interesados en desarrollo web, en web 2.0 o hacer negocios por internet, dense una vuelta. Si tienen intenciones de asistir al congreso de Cancún pero tienen dudas, dense una vuelta también.

Y si quieren apoyar a este pobre tapatío que por primera vez está nervioso, bueno, ya saben.

Sin límites

A veces me pasa, que a pesar de estar muy cansando, no puedo conciliar el sueño y me pongo reflexivo. Por ejemplo el martes pasado por la noche luego de un día largotote que había comenzado el sábado anterior, luego de 30 horas de viaje, de recorrer por tierra el trayecto de Guadalajara al DF a Villahermosa y de vuelta al DF. Luego de no dormir más de 12 horas en 3 días ahí estaba yo sentado en mi cama sin poder dormir.

Me pasa que me pongo a revivir las ultimas horas, las veo desde un asiento de tercera persona como si se tratara de una película en DVD a la que le puedo poner pausa y comentarios del director. El martes había mucha película que ver y mucho que reflexionar.

Verán, aunque uno quiera ser sincero y transparente, esto del blog siempre da una imagen distorsionada de su autor. Uno puede fácilmente parecer más rico, más talentoso, más pedante de lo que se es en realidad. Por lo mismo, siempre tuve la teoría bizarra de que en persona Eduardo Arcos es simpático.

Es común que cuando me conocen, la gente me diga:

– Te imaginaba más alto y más delgado. – Y siempre siento decepcionarlos.

A lo que iba es que quizá ustedes no me conciban como el tipo chaparro, gordo y moreno de clase media que soy. Nunca fui a una escuela privada, no soy gamer porque nunca tuve consolas de última generación y mis papás no me llevan de vacaciones a Six Flags o Disneyland (Aunque si fui a Disneyland cuando viví en Californa, pero aquellas no fueron precisamente vacaciones). Tampoco he viajado a Europa y ni siquiera tengo pasaporte.

A lo mejor dejar bien claro lo ordinario que es uno, no es una buena estrategia de marketing, pero es necesario para que tenga sentido la segunda parte de este texto.

Regresemos al martes por la noche. Estoy sentado en mi silla de espectador reflexivo y me veo grabando una entrevista para Byte Podcast en los estudios de Dixo, junto a David Ochoa, the podcast man himself en vivo y a todo color. Y recuerdo que hace no mucho estuve tambien en otra entrevista con los señores de Monólogos de La Cantina.

Además hace muy poco que tuve la oportunidad de conocer y entablar pláticas muy interesantes (para mi, quizá ellos se murieron de aburrimiento) con gente que leo desde siempre y admiro muchísimo.

Luego me veo dando una charla ante estudiantes universitarios en la UVM de Villahermosa, en la Universidad Autonoma de Aguascalientes y en la UNAM. En ninguna de ellas me apedrearon, y algunos hasta rieron con mis chistes.

Entonces me pongo a pensar en noviembre, en el evento de Cancún. Vizualízo el poster y veo mi cara desconcertada entre puro exponente reconocido internacionalmente. Se me china el cuerito, pero no es de miedo.

Nunca tuve miedo.

No lo tuve cuando acepté dar conferencias sin tener experiencia como speaker. Ni cuando decidí renunciar a la imprenta donde trabajaba para ser desarrollador web independiente. No tuve miedo cuando me propuse para rediseñar el sitio de CakePHP ni cuando envíe un diseño con la imágen de Ninel Conde al CSSZenGarden.

Quizá habría tenido más miedo si hubiera sabido que esas cosas marcarían mi destino.

Ya es la madrugada del miércoles, yo sigo despierto y mi reflexión se ha ido mucho más allá de lo que esperaba. A veces me pasa.

Y entonces me veo en diciembre del año 2003. Estoy estudiando el 6to cuatrimestre de diseño gráfico mientras trabajo medio tiempo en una imprenta. Gano muy poco y con las colegiaturas no me queda dinero para pagar internet en mi casa. Sin embargo, se me juntaron dos sucesos de esos que algunos llaman coincidencias y que yo llamo bendiciones: en Megacable me dieron 2 meses de internet por cable al precio de uno y alguien me convenció de entrar a un programa de reseller de hosting donde el primer mes era gratis.

– Si vendes 3 espacios de hosting tanto el servidor como tu internet se va a estar pagando solo – me dijo el vendedor de domaingurus mientras me entrevistaba en un Samborn’s – Es más, busca en internet algo sobre PHP y aprende lo más que puedas, me lo vas a agradecer.

Tenía un mes solamente, luego se me iba ir el aguinaldo en pagar la colegiatura y el mes de internet para que me lo cortaran. Un mes.

Necesitaba comprar mi primer dominio. Debía ser algo significativo, casi profético. Fallar no era una opción entonces. Entonces recordé “una porción de la biblia muy poco conocida”:http://www.biblegateway.com/passage/?search=1%20Cronicas%204:9-10;&version=60;.



[...] ¡Oh, si me dieras bendición, y ensancharas mi territorio, y si tu mano estuviera conmigo [...]!

Así que inmediatamente pensé: No Limit Studio. Y el resto, bueno, el resto está en internet.

Lanzandose al vacío V: Algunos opiniones personales sobre el freelancing.

Antes de pasar a la siguiente parte donde les recomendaré algunas aplicaciones y soluciones de software que les harán más fácil la vida, quise dedicar esta entrega a dedicarles algunas de mis opiniones sobre el freelancing que no pude categorizar de otra manera.

1.- Establece una tarifa por hora.

Hace poco, postee una oferta buscando a un freelancer que me ayudara a aliviar mi carga de trabajo pedí claramente que me enviaran el dato de cuanto es que cobran. No solo la mayoría de las respuestas ignoraron este punto, sino que además algunos se mostraron un poco ofendidos: “Si no son chicles, el cobro depende del trabajo.”

Lo que pasa es que yo no les pedí que me dijeran cuanto me cobran por un sitio web, lo que quería saber era cual era su tarifa por hora.

A los pocos que me contestaron sobre su tarifa les hice una segunda pregunta: ”¿Cuanto estimas que te tomaría hacer equis cosa?. Entonces, en base a eso yo sabía que tanto me iba a costar este diseñador.

La tarifa por hora no es una regla en piedra, sino más bien un tabulador que te ayuda a calcular mejor antes de dar un estimado a un cliente. ¿Las personas que no han considerado esto como es que presupuestan? ¿Siguiendo la vieja regla del sapo y la piedra?

Esta tarifa además, no es un numero que te sacas de la manga. Debe de provenir de un calculo minucioso sobre tres cosas: cuanto gastas, cuanto crees que debes ganar y en cuanto tiempo. Vamos, que es solo cosa de sacar costos de un producto, en este caso tu producto es tu tiempo.

Si entiendes bien el inglés y quieres darte una idea de cuanto cobrar, te recomiendo probar la utilísim calculadora de freelance switch

2.- Tu trabajo es todo lo que importa.

En realidad debería ser: Lo que eres capaz de hacer es todo lo que importa. Pero la única manera manera de demostrar lo bueno que eres es mediante tu trabajo.

Se que para algunos esto va a ser un shock cultural pero he aquí una diferencia entre ser freelancer y trabajar para una empresa: A nadie le importa tu curriculum.

De nuevo, cuando hice la oferta de trabajo pedí específicamente que me enviaran muestras de su portafolio, jamás pedí un curriculum.

En mi opinión los curriculums son documentos inflados y diseñados para impresionar a los burócratas de los departamentos de recursos humanos. A mi, como a todos los clientes con quienes he trabajado los ultimos 3 años lo que realmente nos impresiona es un portafolio con grandes trabajos.

Si no tienes un solo trabajo que valga la pena, de nada te sirve haber estado en las mejores universidades y tener 100 diplomas colgados en tu pared de cuanto curso, congreso, maestría y especialidad realizaste. Todas esas cosas están bien, pero son para tí, cuélgalas y regodeate viéndolas. Luego ve y construye un portafolio asombroso.

3.- Apunta hacia afuera, remotamente.

Algunos me llamarán malinchísta, pero yo no tengo la culpa de que las cosas sean como son. En México al menos, hay muy poca gente y empresas dispuestas a pagar bien por diseño (supongo que sucede algo parecido con otras profesiones creativas) y son menos aun las que se animan a decidirse con un freelancer.

Hace poco, un amigo estadounidense que vino a establecer una agencia de desarrollo en Guadalajara me preguntaba por qué es tan difícil conseguir aca, a programadores dispuestos a trabajar cono freelancer. Todos, decía el, prefieren quedarse a trabajar en las empresas.

La respuesta que se me ocurrió es que en nuestro país no existe esta cultura. Por una parte, el sistema escolar nos prepara desde niños para que en alguno momento vayamos a tener un empleo fijo en alguna empresa y no no se nos enseñan otras posibilidades como trabajar por nuestra cuenta y mucho menos nos enseñan a emprender.

Las empresas, por otro lado, prefieren tener a gente trabajando para ellos en horarios de oficina en un lugar donde puedan estar vigilándolos todo el tiempo.

Aun, en las pocas ocasiones en las que he trabajado como freelancer para gente en mi ciudad, estas quieren estar supervisando todo el tiempo. Quieren reunirse frecuentemente con uno en persona, convocan a larguísimas reuniones de trabajo y todo el tiempo están llamando por teléfono o dando lata en el messenger.

En EEUU, Europa y otros países menos tercermundistas la cultura del freelance está bien establecida. El offshoring para ellos no solo es una realidad cotidiana sino una ventaja competitiva y no tienen ningún problema con pagarte lo que te mereces y dejarte trabajar con libertad desde cualquier lugar en el mundo en el que te encuentres.

Personalmente, te recomiendo que si verdaderamente quieres disfrutar la libertad prometida del freelancing, apuntes a trabajar con gente fuera de México. Tu sanidad mental y tu bolsillo te lo agradecerán.

Lanzandose al vacío IV: 5 Consejos para mejorar el flujo de trabajo del Freelancer Creativo.

Como he explicado en las entregas anteriores de ésta serie, una correcta administración de tu tiempo –Sin duda, tu recurso más importante– puede ser la diferencia entre el éxito y el fracaso total. Aquí algunos consejos que yo mismo he ido aplicando para mejorar mi flujo de trabajo y me han venido funcionando muy bien.

1.- Tenlo todo por escrito.

Esta es la razón No.1 por la que prefiero el correo electrónico sobre cualquier otro método de comunicación. Las palabras se las lleva el viento, pero lo escrito permanece.

No solo deben quedar las cosas escritas para evitar confusiones y para resolver posibles disputas con el cliente, sino que además vas a ir formándote un historial que será útil cuando quieras consultar información de proyectos pasados.

Esto no solo se aplica a guardar los correos electrónicos que intercambias con tus clientes, sino también las transcripciones de las conversaciones, las notas que tomes sobre el o sobre sus proyectos y almacenarlo todo dentro de un sistema que le de sentido y coherencia a todo.

Ya sea que uses una carpeta física, una combinación de aplicaciones de oficina o un sistema de CRM es importante que lo conserves todo de una forma en la que sea fácil buscar posteriormente.

En una futura entrega, les haré algunas recomendaciones de software que harán su vida más fácil.

2.- Deja las cosas claras desde el principio.

En un tema, quizá relacionado con el primer punto, te recomiendo poner los puntos sobre las íes con el cliente desde un principio. ¿A que puntos me refiero? Principalmente son tres cosas: Qué me comprometo a hacer, en cuanto tiempo y por cuanto dinero.

Si te es posible, consigue asesoría legal para realizar un contrato en toda regla. Si te parece demasiado al menos asegúrate de que todo haya quedado aclarado y por escrito antes de empezar a trabajar.

Yo hasta ahora no he tenido problemas de índole legal, sin embargo muchas veces me topé con la incomoda circunstancia en la que el cliente esperaba que yo hiciera algo que yo no me había comprometido a hacer en el acuerdo inicial. En la mayor parte de los casos, no había mala fe de parte de ellos, es solo que cada quien había entendido diferente aquel acuerdo inicial.

Algunos puntos que te recomiendo desglosar en el contrato o acuerdo con tu cliente:

a) Aclara los pasos que vas a seguir.

En mi caso por lo regular mi flujo de trabajo es así: bocetos, wireframes, propuestas gráficas, prototipos funcionales y luego la implementación. Así que trato de aclararles cuanto debe tomar cada paso y cuantas iteraciones estoy dispuesto a seguir, por ejemplo: ‘Hasta 3 propuestas gráficas y luego 3 rondas de refinamiento sobre la elegida’. Y deja bien establecido que toda actividad fuera de eso tiene un costo extra.

b) Establece los limites de tu responsabilidad en el proceso.

Una cosa que me pasaba a menudo es que mandaba una propuesta al cliente y éste me contestaba hasta un mes después diciéndome que estábamos muy atrasados con el proyecto. Ultimamente aclaro al cliente que el tiempo estimado depende de los ciclos de feedback y solo puedo responder por mi tiempo mientras que la bola esté de mi lado.

c) Pide un adelanto y establece cláusulas de salida.

Existe la posibilidad de que después de envíar las primeras propuestas el cliente te diga que al final no le gusta tu trabajo y ya no quiere nada contigo. Puede que esto suceda en algún momento más avanzado del proyecto. En cualquiera de ambos casos el cliente tiene todo el derecho del mundo a ser un naco exigente, pero tu debes dejarle claro que, por lo pronto, el adelanto no se devuelve y quizá aun deba algo por el trabajo realizado.

Luego de eso le das la bendición y lo bloqueas de tu lista de contactos.

3.- Aprende a utilizar un sistema de control de versiones.

Esto aplica más a los desarrolladores y a los escritores que a los diseñadores gráficos. Pero es algo completamente esencial todo cuando tienes que trabajar en equipo con alguien más. Olvídate de saber quien tiene la última versión o cuales fueron esos últimos cambios que descompusieron todo el proyecto, con un sistema de control de versiones te aseguras que todas las partes estén actualizadas todo el tiempo.

Personalmente me gusta Subversion pero al parecer Git está muy de moda.

Si esto te parece demasiado complicado y no estás colaborado con muchas más personas, puedes usar un control de versiones manual. Esto lo aprendí de una agencia de california para la que he trabajado. Él me pidió nombrar cada archivo de una manera que fuera sencillo saber qué es, a que proyecto pertenece y si es la última versión.

Por ejemplo si, estás rediseñando el sitio de apple y quieres buscar la quinta versión del comp que hiciste para la home, podrías buscar un archivo que se llame así: APPL-CMP-Home_v01.PSD.

Ahí lo tienes, un sistema manual para controlar versiones.

4.- Utiliza un calendario y haz un plan de trabajo.

Si las cosas te salen bien, muy pronto vas a tener más trabajo del que esperabas, entonces es muy importante que planees bien tus proyectos y calcules bien tus tiempos para no termines como yo, haciendo malabares t trabajando 20 horas al día para poder entregar todo.

Al principio llevaba todas las fechas y las tareas en la cabeza, pero pronto me di cuenta de que era una manera muy pobre y muy tonta de hacer las cosas.

Ahora uso iCal para programar el inicio de cada proyecto y la duración estimada. Así, cuando recibo una nueva propuesta de trabajo puedo decir con conocimiento de causa cuando –y si es que– puedo tomar el proyecto.

La incertidumbre de ”...y si no vuelvo a recibir una propuesta en seis meses” puede orillarte a decir que si a todo por miedo a quedarte luego sin trabajo. Sin embargo es muy importante que le des el espacio justo a cada proyecto y que no trabajes en más cosas de las que eres capaz de soportar. Incluso tu salud puede ir de por medio.

Luego, cada día revisa que pendientes tienes y establece tu plan de trabajo para ese dia. Una aplicación de administración de tareas es muy util para esto, pero un archivo de texto o simplemente papel y pluma serán suficiente.

Al principio los planes no te van a salir tal y como lo planeaste, pero con la práctica te vas a volver un master en el dificil arte de la auto-administración.

5.- Utiliza un sistema de cuentas por cobrar.

Otro clásico error que cometemos muchos freelancers al principio es no saber cobrar lo que se nos debe. A veces es porque se nos olvida, otras porque ya ni nos acordamos por cuanto presupuestamos el proyecto. Y si cobramos por hora, mucho peor, pues ni nos acordamos cuantas horas trabajamos y tenemos que cobrar al tanteo.

Hay muchas soluciones de software para administrar todo este asunto de las facturas y las cuentas por cobrar, algunas incluso te ayudan a contar las horas que trabajas y mandan un bonito invoice por correo electrónico a tu cliente al terminar. Como dije, en una próxima entrega voy a recomendar algunas aplicaciones, pero en un principio una hojita de calculo puede que sea suficiente.

Lanzandose al vacío III: 5 Cualidades que todo freelancer debería tener.

1.- Talento para lo que haces.

Ya se que esto va a ser controversial porque hay gente que dice que el talento no es tan importante o que de plano tal cosa no existe. Yo por talento me refiero a ese conjunto de aptitudes que tienes que te hacen ser bueno en lo que sea que hagas.

Si eres diseñador pero tus diseños parecen dibujos de kindergarten o si programas y tus programas se cuelgan siempre o si eres escritor y escribes como Johnny Welch de verdad, mejor piénsalo dos veces. Aquí solo hay dos opciones: o te pones las pilas y te vuelves bueno, o te rindes de una vez.

2.- Habilidades Administrativas.

Personalmente, este ha sido durante toda mi vida mi punto más débil. Mi forma de trabajar siempre ha sido en cierta forma caótica y organizarme me resulta muy dificil. En mi antiguo empleo esto no era tan importante, a mi sólo me avisaban lo que había que hacer y mi única responsabilidad era tener el trabajo terminado relativamente a tiempo. Cuando había mucho trabajo trabajaba más y cuando las cosas estaban tranquilas, pasaba más tiempo leyendo blogs. De una forma u otra, mi cheque siempre estaba listo el viernes de cada semana.

Cuando comencé a trabajar como freelancer me di cuenta de que junto con mi libertad, mis responsabilidades habían aumentado exponencialmente. Ahora no solo debía diseñar, sino que además necesitaba conseguir los clientes, cerrar los tratos, hacer estimados de tiempo, administrar mis proyectos, envíar mis propuestas, cobrar y hacer las compras necesarias.

Antes, para mi ser organizado significaba tener los archivos en carpetas ordenadas alfabéticamente y ya asi que naturalmente no tenía una metodología de trabajo que cubriera todas las nuevas cosas que podía hacer. Como consecuencia, los proyectos se me empezaron a encimar, muchas veces presupuesté erroneamente, fallé en las fechas de entrega y hasta me olvidé completamente de cobrar algunos trabajos que había hecho.

En algún momento –y casi al borde de la locura, tuve que hacer un alto en el camino y realizar un plan de acción para administrar mis recursos de tiempo y de dinero.

Aun no puedo decir que ya lo logré y que mis problemas de administración se han desvanecido. Sin embargo, reconozco que he avanzado mucho desde mis caóticos inicios y he creado un flujo de trabajo que me funciona bastante bien y que cada vez voy tratando de mejorar.

Sin embargo, el secreto de un sistema que funciona no es tanto el sistema en sí, si no que realmente sea realizado religiosamente y de la manera en que fue diseñado, lo que nos lleva a…

3.- Disciplina Ninja.

El día que comencé mi nueva etapa como freelancer, mi estado mental era más o menos así:

– ¡Que chido! Al fin soy libre de las ataduras de la estructura pseudo-corporativa burocrática que me tenía esclavizado. ¡Fuera pantalones! ¡Al diablo con los horarios! ¡Es tiempo de disfrutar!

Resulta tan fácil emocionarse con la recién adquirida libertad que pronto y sin querer olvidamos aunque ahora trabajamos por nuestra parte, aun sigue siendo un trabajo lo que hacemos.

No te confundas, ser freelancer significa tener libertad, pero de elección: Tu eliges tu horario, tu forma y espacio de trabajo, tu sueldo y hasta tus clientes. Eso no significa, sin embargo, que no vas a tener un horario o una metodología de trabajo. Es importante que resistas a la tentación de trabajar solo cuando no haya nada bueno en la tele y de salirte todos los días a cualquier hora a cotorrear.

Aun tienes que hacer tu trabajo, hacerlo bien y entregar a tiempo. De hecho, ahora hay mas razones para hacerlo, porque si no trabajas simplemente no habrá cheque para ti el fin de semana.

Para disfrutar de tu libertad necesitas disciplina.

Elige un horario que te guste y apégate a él. Fija un mínimo (y un máximo) de horas para trabajar y cúmplelas. Planifica tus proyectos, desarrolla planes de trabajo y aférrateles como si tu vida dependiera de ello. ¿Crees que conoces el infierno laboral? Espérate a que tengas 6 proyectos urgentes al mismo tiempo, cada uno con un cliente enojado porque no ve avances.

Entonces vas a extrañar a tu ex-gerente gritón.

4.- Altas Habilidades de Comunicación.

Ahora son solo tu cliente y tú. Ya no hay agente de cuenta, no hay secretaria, no hay patrón, no hay departamento de cobranza no hay nadie de por medio. Esta falta de intermediarios puede ser para una gran bendición pero también puede ser un infierno si no sabes comunicarte.

Personalmente, el 95% de mis clientes son remotos y un porcentaje equivalente de mi comunicación se lleva a cabo mediante correo electrónico. Personalmente pienso que esta es un medio superior a la mensajería instantanea, a las llamadas telefónicas y, sobre todo, a las reuniones presenciales. Por lo tanto, me he esforzado en mejorar mucho mi comunicación escrita.

Cuando le envías un correo a un cliente, es importante que el texto sea amable y cordial sin dejar de ser claro y conciso. Si se trata de un presupuesto debes dejar claro a que te comprometes y por cuanto, si se trata de una propuesta necesitas explicar muy bien qué hiciste y por qué. Cuando vas a cobrar, es importante hacerlo amablemente pero dejando claro que te debe y esperas que te pague a la brevedad.

Si prefieres otros medios de comunicación, solo necesitas trasladar estos mismos principios a tu medio predilecto.

Es importante además, que conozcas y entiendas el lenguaje propio de tu negocio y viceversa, que sepas traducir los tecnicismos que usas con tanta soltura al lenguaje de la gente de a pie. Si algo no lo entiendes no tengas miedo de preguntar o investigar por tu cuenta: no hay nada peor que decir “hey si entendí” por no quedar mal y terminar haciendo las cosas al revés.

Un ultimo consejo: Saber español no es suficiente. Si eres capaz de comunicarte además en inglés tu abanico de oportunidades se ampliará como no tienes una idea. Y recuerda, un tercer idioma nunca está de más.

5.- Adaptabilidad de Cucaracha.

Ya se que la recomendación de los expertos es especializarse y volverse muy bueno en una sola cosa. Eso está muy bien si tienes pensado hacer carrera en alguna empresa, pero es un estorbo cuando estás en el mercado tratando de correr tu propia carrera.

Cuando Ludicorp comenzó a programar lo que resultó en Flickr, su plan original era hacer un juego masivo en línea, no una red social basada en fotos. En algun momento se dieron cuenta que Flickr era una mejor y más rentable idea y decidieron seguir por ese lado. Si en aquel momento ellos hubieran dicho: No, nosotros estamos en el negocio de los juegos no en el de las fotos, jamás habrían sido comprados por Yahoo y probablemente estarán ahora sufriendo para seguir en el mercado.

Tu eres tu propia empresa y a menudo tendrás que plantearte cosas como las que se planteó Ludicorp en aquel entonces. ¿Si eres un talentoso redactor publicitario y te ofrecen escribir un libro infantil lo harías? ¿Si haces ilustraciones políticas para revistas aceptarías una oferta para editar el comic oficial de RBD?

No digo que te conviertas en una especie de milusos, lo que digo es que tengas la capacidad de detectar estas oportunidades únicas y entonces adaptarte y reinventarte si es necesario, para que no las vayas a dejar pasar.

Sería muy feo que dejaras ir la oportunidad de tu vida por decir: No, yo no hago eso.

Evento de Mexico Web 2.0 en el DF

Mañana 2 de Septiembre voy a andar otra vez por el DF, en esta ocasión como ponente del ciclo de conferencias Web 2.0 para ingenieros que se llevará a cabo en la UNAM como parte de la serie de eventos que están realizando el Conaweb rumbo al gran evento de Noviembre en Cancún: Mexico Web 2.0.

La cita es a las 16:00 hrs. y además de su seguro servidor estarán el buen Alejandro García de Poderato y el gran Manolo Guerrero dando respectivas e interesantísimas conferencias.

Ojalá que puedan darse una vuelta para poder ponerle una cara a todos esos nicks algunas veces precedidos por arrobas.

Lanzandose al vacío II: Preparando tu salto

Aunque la metáfora del salto al vacío se antoja súper intensa y extrema, la verdad es que la decisión de dejar tu empleo y volverte freelancer no puede ser tomada por puro ímpetu. Debes planificarla cuidadosamente y esperar al momento exacto para hacerlo de forma correcta.

Aquí algunas recomendaciones que yo seguí y me funcionaron o que desearía haber seguido.

Hazlo paulatinamente.

Trata de conseguir tus primeros clientes antes de dejar tu actual empleo. Puedes empezar trabajando un poco por la noche o durante los fines de semana. Luego, si te es posible, cambia tu empleo de tiempo completo por uno de medio tiempo y dedícale el resto del día a tus clientes propios.

El beneficio obvio de hacer esto, es que cuando por fin te vayas por tu cuenta de tiempo completo, tendrás ya una cartera de clientes y dinero en la bolsa (más sobre esto más adelante). Pero además mejorarás tus habilidades de comunicación y de organización de tiempo y podrás cometer errores mientras la apuesta aun no es tan grande.

Un consejo extra es que seas claro con tus clientes y les hagas entender desde un principio tu situación laboral. Los buenos clientes son muy empáticos y los malos clientes no nos interesan.

Ten un colchón, metafóricamente hablando.

No recuerdo donde lo leí, pero el autor de un artículo como éste pero en inglés recomendaba tener en el banco el equivalente a 6 meses de tu sueldo actual antes de aventarte. Lo leí justo después de decidirme, pero como dos años antes de aventarme, Y durante esos dos años, apenas si pude reunir dos meses de mi súper-sueldo que se me fueron en la primera (y única, gracias a Dios) crisis.

Si tu situación actual es parecida a la mía, piensa con cuanto dinero puedes vivir con lo más básico durante el tiempo que te tomaría aguantar un poco y luego ir y conseguir un empleo en caso de que todo salga mal. Recuerda que hay que desear lo mejor, pero estar preparados para lo peor.

Por favor, resiste la urgencia de usar ese dinero para agarrarte dos meses de vacaciones pagadas antes de ponerte a trabajar. No digo que no te tomes una semanita para disfrutar del ocio, pero por favor no te gastes tu fondo de emergencia. Creeme, es una muy mala idea.

No quemes los puentes.

Lo peor que puedes hacer es ir el último día de tu estancia en la empresa donde trabajas a la oficina del gerente y decirle lo mendigos explotadores, negreros, hijos de Juanga y americanistas que son.

Tampoco se te vaya a ocurrir aplicar la de ”–Voy por cigarros” y desaparecerte para siempre. Muy pronto vas a dejar de ser un empleado escondido tras la estructura corporativa y vas a entrar a un mundo donde tendrás que dar la cara y las relaciones son más importantes de lo que te imaginas.

Yo avisé que me iba casi con seis meses de anticipación y no me despedí hasta que no hube conseguido y entrenado un reemplazo. Además les aseguré que estaba a sus ordenes y me ofrecí a prestarles mis servicios profesionales si en algún futuro los necesitaban.

Ten mucho cuidado de no quemar puentes. No sabes si la empresa que dejas o alguien dentro de ella, el día de mañana puede ser tu cliente o tu proveedor. Además, cuando tienes la sombrilla en la mano y estás parado en la puerta del avión a tres mil doscientos metros del piso, da mucha seguridad que te digan con una sonrisa:

– Que mal que te vas, pero si un día decides regresar tienes las puertas abiertas.

Aterriza corriendo.

Si sigues el primero consejo de esta lista, seguir éste va a ser mucho más fácil: Salte con trabajo.

Para cuando finalmente dejé mi empleo tenía 2 años trabajando por mi cuenta en mis ratos libres y seis meses haciéndolo por medio tiempo. Mi señal de salida fue cuando me contrataron para hacer un proyecto muy grande (en realidad no era tan grande, pero mis estándares eran otros entonces) que me garantizaba por lo menos dos meses de trabajo seguro.

El peor error que pude haber cometido era sentarme en mi casa a esperar a que llegara el primer cliente a mi puerta. Lo sé porque al primer mes este proyecto del que les escribía se canceló y me quedé sobreviviendo sólo con chambitas durante casi dos meses. Si no hubiera construido con anterioridad una pequeña cartera de clientes y un portafolio con el cual ir a buscar más trabajo, se que en menos de cuatro meses habría estado de vuelta en mi antigua oficina (o en una muy parecida).