Cajas de cereal

Desde antes que me dedicara profesionalmente (es decir, que alguien me pagara) a esto de diseñar cosas, yo ya estaba fascinado con el mundo del package design. En la universidad fue una de mis materias favoritas y probablemente para la única que hacía las tareas con gusto. Me encantan los empaques y me obsesionan las cajas, los suajes y las texturas del cartón. Aun así, estoy seguro que no soy el más raro de entre los diseñadores.

Uno de los grandes desafíos del packaging design es la necesidad de hacer un acto de balanceo entre dos requerimientos contrarios: por un lado hay que conservar una cierta familiaridad con el resto de productos en la misma categoría y por el otro hay que ser únicos y destacar entre los productos similares. En ninguna otra categoría m eparece éste acto de balanceo mas evidente que en el diseño de las cajas de cereal.

No soy un experto en la industria, ni siquiera un entusiasta de los cereales (para un servidor los cereales son postres, no desayunos. Los desayunos llevan tocino), pero creo que es seguro decir que la innovación en el mundo de los cereales es prácticamente nula. ¿Cómo pueden entonces diferenciarse los productos unos de otros cuando todos están compitiendo por atención en el estante del supermercado? ¡Pues con empaques más y más llamativos!

cereales

Esta mentalidad de competir en un estante por la atención del cliente se aplica también a otras industrias –Las portadas de los magazines o de los libros me vienen a la mente como otros ejemplos. Y parece ser que durante años la industria web ha seguido detrás de esta misma mentalidad. La labor del diseñador web se ha definido como la de quien viste las páginas de colores vistosos y las hace únicas y destacables para competir en un estante virtual.

Pero tal estante no existe. Lo que convierte a prospectos en clientes no es lo bonito o lo flashy del diseño de tu sitio sino una cantidad de otras cosas que rebasan el alcance de este post.

Los diseñadores debemos dejar de preocuparse menos y menos por los aspectos gráficos y más por diseñar experiencias, lo cual no se logra siendo el que viene al final del proceso a aplicar una capa de pintura sino por estar involucrado en cada fase del proceso de creación de un producto.

TL;DR: Nosotros diseñamos experiencias, no cajas de cereal.

Por qué trabajar en una startup

Me pidieron que compartiera mi experiencia luego de trabajar en una startup con inversión de capital de riesgo. Hay mucho que hablar al respecto. Trabajar en una startup ha sido una de las experiencias mas importantes de mi vida, así que voy a ir poco a poco. Esta es el primer artículo al respecto.

Un algún momento, durante de la primavera del 2010, por poquito y se abren oficinas de Onswipe en la ciudad Guadalajara.

La idea, si no mal recuerdo, era tener parte del equipo de desarrollo de producto: diseño e ingeniería por acá mientras los chicos en NYC hacían ventas y cosas de negocio. Al final resultó imposible reclutar talento local y fue más fácil armar el equipo de producto allá en NYC.

Ahora, después de trabajar en startups los últimos 6 años de mi vida (contando la propia, fracasada miserablemente) he aprendido algunas lecciones que me sirven ahora para tratar de motivar a mis queridos y abandonados lectores de una manera que no hubiera podido hacer en 2010.

Por qué trabajar en una startup: Una startup no se trata de dinero.

El principal problema con el que nos encontramos es que la gente realmente talentosa en la ciudad tenía empleos muy bien pagados en agencias y en grandes trasnacionales. Los que estaban dispuestos a dejar su empleo por Onswipe, sólo iban a hacerlo por cantidades astronómicas.

Pero las startups se tratan del futuro y de la oportunidad única de participar dándole forma. No del dinero.

Es un hecho, hay formas más seguras y fáciles de tener dinero, pero que son infinitamente más aburridas. No digo que sea malo. Si eres una persona que prefiere lo seguro y que no te molesta lo común o aburrido entonces haces bien en no trabajar en una startup.

Por otra parte…

Por qué trabajar en una startup: Una startup es una cruzada

Aunque suene cursi, todo comienza con una misión y una visión. Y entre más grande y ambiciosa sean éstas, el riesgo de fallar aumenta exponencialmente. Así que antes de trabajar en una startup, es bueno preguntarse si uno cree suficiente en la visión y analizar fríamente si de verdad es una visión alcanzable y que vale además la pena alcanzar.

Pero si sí comulgas con la visión, entonces no lo dudes. Es enteramente posible que ganes mucho más dinero dando soporte técnico a gasolineras pero para ti, que quieres cambiar el mundo, eso no es suficiente.

Por qué trabajar en una startup: Una startup vive en el mañana.

La mejor manera de predecir el futuro es inventarlo, dijo Alan Kay. Y para trabajar en una startup tienes que tener un extraordinario desapego a lo que ya se hizo. Incluso a lo que tú mismo ya hiciste. Si eres programador, por ejemplo, y tienes pensado dejar de programar en Fortran cuando te arranquen el teclado de tus frías manos muertas, entonces no tienes lugar trabajando en una startup.

Hay personas que tienen que tienen un terror patológico a lo nuevo, a lo desconocido. Otro tipo de personas somos early adopters por naturaleza. Idealmente, todos los empleados de una empresa joven de tecnología están motivados por hacer cosas nuevas y esto resulta en el tipo de sinergia que mueve la industria adelante. Las mejores startups son intrínsecamente disruptivas[1] mientras que los trabajos tradicionales están motivados a preservar el status quo.

Así que, si para tí la peor respuesta posible a la pregunta ¿Por qué hacemos ésto? es “Por que así se ha hecho siempre”. Felicidades, te va a gustar trabajar en una startup.

Por qué trabajar en una startup: Una startup no es un trabajo. Es tu vida.

Recuerdo que en algún momento, durante el primer mes de vida de Onswipe como compañía, mientras trabajábamos a marchas forzadas para construir la primera versión del producto y antes de anunciar la primera ronda de inversión le escribí a uno de mis coworkers preguntándole el status de un requerimiento. Ah, yo pensé que no trabajábamos los sábados, fue su respuesta.

Por supuesto que trabajábamos los sábados, y los domingos. Día y noche. No digo que no descansáramos nunca, sino que no hay horarios. La estructura de un trabajo normal no aplica, porque empiezas cuando hace falta y te vas cuando terminas. En aquel entonces no teníamos managers ni estructura (en un post futuro hablaré de mi experiencia con los cambios estructurales del management) pero estábamos internamente motivados por un único objetivo: Lanzar.

Así que si amas las estructuras y los horarios y la libertad que conlleva el que te digan exactamente qué hacer no trabajes en una startup. Pero sí lo que te motiva es trabajar incansablemente para crear y lanzar productos en los que realmente crees, bueno… creo que ya agarraste la onda.

Por qué trabajar en una startup: Una startup es aprendizaje.

Finalmente, en mi experiencia personal, trabajar en startups ha sido la mejor experiencia educativa de mi vida. Cómo las mejores startups viven en el mañana, prácticamente nada que aprendas en la escuela te va a preparar realmente para enfrentar los retos de tu startup. Pero después de unos años de tener que aprender e inventar todos los días como resolver los retos diarios y luego de interactuar con gente más inteligente y apasionada que tú; luego de cometer los errores más estúpidos y de tener que resolverlos en tiempo record, tras darte cuenta que tienes que ser un generalista por necesidad y no por elección vas a ver cuánto creciste y cuan poco sabías antes.

Si obtener un título que atestigüe que estas razonablemente familiarizado con un subconjunto especifico del conocimiento acumulado hasta hace unos años, ve a una universidad. Si quieres aprender, trabaja en una startup.

[1] Si es que tal palabra existe.

Hacker in house

Pues les platico que después de cuatro largos años de arduo trabajo y aprendizaje, a principios del pasado mes de junio dejé de trabajar para Onswipe. Debo confesar que, cuando Andrés Barreto me reclutó a mediados del 2010 para hacer un plugin de WordPress, nunca imaginé que éste daría luz a una empresa con VC investment y alcance global. Good times.

Y les platico también que ahora he aceptado trabajar de nuevo con Andres, esta vez en Social Atom Ventures, en una posición llamada Hacker In House. Mi nuevo trabajo consiste en dar asesoría y mentoría técnica a las startups del portafolio de SAV que así lo requieran. Les cuento que hasta ahora parece el trabajo más divertido y productivo que he tenido en mi vida.

Y bueno, eso. Por si estaban con el pendiente.