Bookstck – Los libros favoritos de los emprendedores

Cuando escucho o leo una entrevista con alguna persona que admiro, mi parte favorita es cuando le piden que recomiende algunos libros que lo han influenciado. Para mí, que siempre estoy buscando aprender nuevas cosas para entender mejor el mundo en el que vivo, éste es un recurso invaluable.

Bookstck es un sitio que recolecta de varias fuentes las recomendaciones de algunos de los emprendedores más destacados de hoy en día y los categoriza de una manera útil.

Algunos de los libros que más se repiten entre las diferentes listas ya los leí y otros ya se fueron directo a mi wish list. Creo que el que más me intriga ahora es Einstein: His Life and Universe de Walter Isaacson que aparece en casi todas las listas.

¿Que tal? Parece ser que estoy a tres libros de ser el próximo Elon Musk.

Minimo Viable, para gente que hace productos

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Ser un desarrollador remoto y antisocial es difícil en estos días. hace falta tener cuates y colegas con intereses afines con quienes platicar y rebotar ideas y llorar en el metafórico hombro de alguien que entiende la tragedia de no encontrar el product/market-fit o de que el hot-fix no se ha propagado en el CDN. Snif.

En el pasado, en la prehistoria casi, Twitter llenaba este vacío. Pero ahora que éste es el lugar donde los peñabots hablan con los directioners sobre vestidos que cambian de color, es prácticamente imposible recuperar ese sentido de comunidad de antaño, cuando Twitter era un montón de ñoños hablando ñoñadas.

Personalmente, extraño esa comunidad.

Luego de participar en algunos canales privados de Slack, incluyendo la comunidad de desarrollares de react: reactiflux, me he enamorado de la herramienta y he decidido intentar —otra vez— crear una comunidad. En esta ocasión, dirigida a todos los que gustan de crear productos, ya sea como parte de una gran empresa, en su propia startup o simplemente por diversión.

Para unirse a Minimo Viable (así se va a llamar este rollo) hay que ir a minimoviable.com y solicitar una invitación. Así es, empezaremos siendo un club muy exclusivo.

Por ahora, este es un experimento. No tengo idea de la dirección que tomará ni si tendrá algún tipo de éxito. Pero es algo que quiero que exista y por eso la pongo aquí, a su disposición, por si también querían que algo así existiera.

Podcasts

Una oda a mi medio preferido

Debo confesar que soy un adicto a los podcasts. Probablemente por una derivación de mi afición adolescente hacia la radio hablada, hoy en día los podcasts de audio constituyen sin lugar a dudas, la mayor parte de mi consumo de contenido multimedia. Podré dejar de ver TV, de ir al cine y de escuchar música, pero a mis podcasts no los cambio por nada.

Disclaimer: Sobra decir que los únicos podcasts en los que he estado interesado son los que tratan de tecnología, emprendimiento, cultura, especialmente cultura geek, y temas similares. Así que probablemente en este artículo ignore por completo algún show súper exitoso porque seguramente considero basura.

Cuando todos y su mamá tenían un podcast.

Por allá, en el lejano 2007, escribí un post donde recomendaba mis cinco podcasts mexicanos favoritos. Curiosamente, solo un podcast mexicano de esa lista sobrevivió al paso del tiempo. En aquel entonces vivíamos una especie de boom del podcasting que duraría un par de años más.
Recuerdo que mi lista de reproducción estaba llena de podcasts mexicanos y en español que, si bien no eran grandes producciones en su mayoría, muchos tenían contenido interesante y eran agradables de escuchar.

Los shows que tenían intenciones comerciales fueron los primeros en caer. Parece ser que simplemente no pudieron encontrar un modelo de remuneración que funcionara con el público hispano.

En otros lados del mundo, los podcasts que producen dinero han seguido uno de dos modelos: el cobrar a un patrocinador por la lectura de anuncios comerciales durante el programa, o bien, recibir donaciones directamente de los escuchas del programa. Muchos optan también por un modelo híbrido.

Pero por supuesto que no todos los que producen un podcast tienen en mente hacer dinero. Muchos lo hacen como hobby, solo por el gusto de difundir su conocimiento o con la esperanza de expandir su influencia en ciertos círculos. La mayoría de los podcasts producidos en español durante ese primer boom caerían dentro de esta categoría.

Donde están Squarespace y Audible.

Creo que es fácil asumir que estas dos empresas sostuvieron el ecosistema de podcast en inglés durante muchos años. Quién que guste de los podcasts no escucho cientos de episodios que comenzaban con “This episode is sponsored by Squarespace”. El fit no podría ser más adecuado: productos que buscan una audiencia que sabe de tecnología la encuentran en shows producidos por gente que sabe de tecnología para escuchas afines.

De la misma manera que el patrocinio de estas marcas explica la continua existencia de una industria de podcasts comerciales en inglés ––aun a través de los años difíciles, la carencia de éstas explica por qué nunca tuvimos podcasts comerciales exitosos en México.

Claro, en su momento los shows más populares tuvieron a grandes marcas como Telmex y Nokia patrocinandoles, pero creo que es seguro decir que los intereses de estas marcas no están alineados con los de la audiencia en una manera tan perfecta como sucede con Squarespace.

El resurgimiento del podcasting

Es bien conocida la historia de como Twitter surgió de una fallida empresa llamada Odeo, fundada por Ev Williams, quien quería hacer por los podcasts lo que Blogger hizo en su momento por los blogs. En aquel entonces, por un poco de tiempo, se creyó que los podcasts eran el medio del futuro y que pronto remplazaría el radio tradicional. Las cosas no sucedieron exactamente de esta manera, por eso es que casi nadie se acuerda de Odeo.

Sin embargo, parece ser que la barrera técnica que impidió inicialmente la aceptación mainstream de los podcasts, va dejando de ser un problema ahora que la proliferación de los smartphones y otros dispositivos móviles ha producido una audiencia más sofisticada. El 20% de los adultos estadounidenses escuchan por lo menos un podcast mensualmente mientras que casi nadie menor de 30 años posee un aparato receptor de radio.

Consecuentemente, luego del éxito que tuvo 5by5 de Dan Benjamin con su formato de darle espacios de expresión a personalidades de la escena geek y producir una gran cantidad de contenido periódico con una alta calidad de producción, han surgido muchas otras redes e individuos que han copiado su modelo con gran éxito. Y cuando digo éxito, no me refiero solo al que se mide en popularidad e influencia, sino que también el medio se ha vuelto exitosamente remunerable.

El futuro del medio

Como dije, el podcasting es definitivamente mi medio favorito. La barrera de entrada es lo suficientemente baja como para que sea razonablemente democrático, pero suficientemente alta como para asegurar un cierto nivel de calidad. Es asíncrono, por lo que me permite consumir contenido mientras hago otras cosas sin querer monopolizar mi atención de la manera en que el texto o el video lo hacen.

Dicho de otra manera, es el medio perfecto para cierto tipo de contenido que atrae a personas como yo que no tenemos mucho tiempo, pero que vivimos en la red, tenemos tarjeta de crédito y consumimos en línea. Los patrocinadores están dejando dinero en la mesa.

En los próximos meses veremos el surgimiento de grandes redes con millones de dólares en inversión (ejemplo: Gimlet Media, cuyo desarrollo está siendo documentado… ¡En un podcast!) pero la naturaleza del medio, en mi opinión, seguirá permitiendo que pequeños jugadores produciendo contenido de nicho puedan ser relevantes y exitosos.

Ahora, lo que quisiera ver es el surgimiento de una o varias redes independientes de podcasting en México. Es inminente que cuando televisa y otras grandes empresas de medios se den cuenta de este segundo boom van a querer volver a meter su basura en nuestros podcatchers. Y no habrá nada que podamos hacer para impedirlo. Pero conozco de mucha gente talentosa que es perfectamente capaz de producir excelentes contenidos en español y quisiera creer que están esperando la oportunidad de lanzarse al ruedo otra vez o por vez primera.

Por favor, háganlo. Produzcan podcasts.

En Campus Party

A mediados del 2004 (¡wow! ¿diez años?) comencé este blog (en otro dominio entonces, con otro nombre) hablando sobre diseño primero, luego sobre freelancing, sobre tecnología y desarrollo, luego sobre emprendimiento y luego… luego nada. En esos primeros años escribí mucho, mucho y me volví parte de esta naciente comunidad “tech” en México. Cuando digo comunidad, me refiero a unos treinta monos que escribíamos blogs. Todos nos conocíamos.

Pasé los últimos cuatro años trabajando en una startup, por falta de tiempo dejé de escribir, dejé de participar en la comunidad, dejé de dar charlas, deje de hacer side-projects. Como me dijo hace un rato mi buen amigo Adán: Me desaparecí.

Ahora estoy en la campus party, vine decidido a hacer conexiones y comenzar una nueva etapa, pero estoy abrumado. Soy extremadamente introvertido y solo la idea de hablar con desconocidos me aterra. Pensé que iba a encontrar a mis amigos de antaño, pero no es el caso. No conozco a nadie, nadie me conoce.

Bueno, ahorita vengo, vamos a ver si podemos cambiar eso.

Sólo agregue contenido

En días pasados, mi esposa —que recientemente se ha vuelto una entusiasta del movimiento de maker— me comentaba, con un poco de frustración, que debería haber una manera de seguir y agregar todos los blogs de crafting que le gusta leer en un sólo lugar. Mi respuesta: ¿Y si te dijera que tal cosa existía hasta hace unos meses?

Lo cierto es que Google Reader ha dejado un vacío muy grande en el mercado de los agregadores de RSS, pero la muerte de los feeds (y en cierta manera de los blogs) se había venido profetizando desde hace varios años. Parece ser, dicen los expertos, que en el panorama de de la web post 2.0 no hay cabida para un anacrónismo tal como la sindicación de contenidos via XML.

Yo creo que los expertos se equivocan.

Si bien es cierto que la implementación del RSS y sus primos impidió que alcanzara a las audiencias mainstream, eso no significa que la idea: la libertad y la habilidad de agregar contenidos de toda la red en un sólo lugar, carezca de méritos.

Y estoy bien enterado de las múltiples alternativas que han surgido para reemplazar Google Reader, y ya hasta he movido mi lista de 500 subscripciones a varios de esos servicios. Ninguno de ellos, sin embargo, parece dispuesto a inovar. ¿Quien puede culparlos? El mercado de frikis que el gigante Google tuvo por poco es más que suficiente para sostener varias compañías de nicho.

Pero se necesita más que predicarle al coro. Siempre se dijo que el problema con el concepto de feeds es que era demasiado techie. ¿Pero tiene que ser así? La idea de un agregador de contenido que no apeste y que sea atractivo para las masas es tan obvia, que estoy seguro que alguien está trabajando en solucionarlo en este mismo momento.

Sobre el iPad mini y la revolución que se viene.

En agosto del 2010 viajé un par de dias a la ciudad de México para encontrarme con mis amigos Fernando Soto y Andres Barreto. El pretexto era trabajar en el primer prototipo de lo que luego se convertiría en Onswipe. Secretamente, a mi que me estresa tanto viajar, lo que me motivaba en realidad era recoger el primer beneficio como empleado de la nueva compañía. Mi primer iPad.

Hasta ese momento, mi único contacto con iOS había sido un iPod touch de primera generación que había remplazado a mi amado iPod video. Faltaba más de un mes para su lanzamiento oficial en México, pero yo ya tenía varias semanas desarrollando un producto para un dispositivo que ni yo ni nadie que conociera hubiera visto nunca.

Cuando por fin lo tuve en mis manos, mi primera reacción fué: “vaya, es más grande de lo que imaginaba”1.

Poco sabía entonces (aunque lo sospechaba) que el aparatito ese iba a inaugurar una nueva categoría en dispositivos, que pondría a la industria del computo patas pa’rriba y mucho menos que de ahí saldría pa’comer por los próximos años.

Esa primera impresión, sin embargo, continuaba molestándome. Tres generaciones después, y habiendo pasado muchas horas desarrollando, leyendo, dibujando y navegando en la tableta de Apple, me seguía pareciendo que era más grande que lo que debía ser. La nueva iPad mini, por otro lado, me parece el tamaño ideal.

Estoy seguro que si no fuera un profesional dedicado a desarrollar para iOS, ésta sería la primera iPad que correría a comprar de mi propia cuenta. La pantalla retina es fabulosa –no me vayan a malentender– pero es algo de lo que puedo prescindir sin ningún problema.

Pero creo que lo más impresionante de esta iPad mini, es el precio.

Al menos en México, esta temporada vamos a ver a medio mundo endrogándose en Liverpool para comprase una, igual que sucedio hace unos seis o siete años con el iPod. Y es que éste es el precio justo para comprarla a dieciocho meses sin intereses sin que le pese tanto al mexicano promedio.

Esto va a significar un aumento significativo en la navegación movil y en la demanda de aplicaciones y desarrollo para la plataforma. ¿Tu tío el arquitecto al que le hiciste un sitio 100% en flash? Creo que pronto te va a llamar muy molesto.

Es la segunda ola de la revolución movil. Apurate. Si se te fué la primera, todavía alcanzas a subirte a ésta.







  1. Resulta que soy muy malo visualizando el tamaño de las cosas, mucho menos cuando estas se miden de una manera tan poco natural como es en diagonal y en pulgadas.



Este blogger no se rinde.

No es de sorprender que el término de moda desde hace un par de años sea curation y que plataformas como Pinterest y Tumblr que permiten publicar (por llamarlo de un modo) con un par de clicks sean cada vez más populares. La razón: crear contenido es dificil.

Y no. La dichosa curación de contenidos no tiene nada que ver con la creación de contenido. Crear contenido requiere, además de tiempo y dedicación, tener un ángulo,una voz,  una opinión o cuando menos algunas ideas en la cabeza que se mueren por salir.

Darle al botón de repost, por otro lado, es súper fácil.

Así que este blogger no se rinde. Tengo nuevo hosting porque el anterior era demasiado lento y me lo hackeaban unas dos veces a la semana. Estoy comprometido con mi causa y vamos a hacer todo lo posible por generar contenido, porque si nadie genera contenido, los pobres curadores tendrán que buscarse una actividad útil.

2006, tan lejano.

De una nota en el Excelsior, sobre el sismo en el Distrito Federal:

El presidente de la República, Felipe Calderón dio un reporte vía Twitter en el que ofreció información sobre el temblor que en un principio se había señalado había sido de 6.8.

Será porque acabé de cumplir 5 años como usuario del servicio, pero no de repente me sorprendió que tan mainstream es ahora Twitter.

Twitter no es lo mismo que era hace 5 años. Ya casi no puedo reconocer entre los chistes de Ninel y lo smemes políticos el servició del que era un ávido usuario. Y mientras las multitudes se sienten con el derecho de quejarse de el #NuevoTwitter pienso que los que deberíamos de quejar somos nosotros.

Nosotros los early adopters, casi todos bloggers, que en el 2006 nos volcamos a éste nuevo servicio con una fidelidad insolita. Inventamos las @menciones, los #hashtags y las primeras reglas tácitas (Twitter no es un chat) mientras soportabamos estoicamente las caídas constantes del servicio.

El 2006 se siente tan lejano que me parece ahora un buen momento para regresar a nuestros empolvados blogs.

Síganme los buenos.