Entendiendo el concepto de Lean Startups


¿Qué es podría ser más triste para un emprendedor que pasar seis meses dedicándole toda el alma y todos tus ahorros a un proyecto que no parece interesarle a nadie más que a tí? Si ya te ha pasado, sabes de lo que hablo.

Lean Startups es un movimiento con el que me topé a finales del año pasado, que no ha dejado de rondar por mi cabeza y que poco a poco va cambiando la manera en que abordo mis intentos por ser un entrepreneur.

El concepto de Lean Startups fue acuñado por Eric Ries pero ha sido bien recibida por una creciente comunidad que sigue aportando ideas para desenmarañar el secreto de un startup exitoso.

Estos son algunos conceptos de los que evolucionó el movimiento de lean startups:

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Homenaje a Basecamp

Ayer 4 de Febrero, me enteré por este artículo, que Basecamp está cumpliendo cinco años de haber sido lanzado. Yo no quería dejar pasar la ocasión de postear al respecto porque en mi opinión este lanzamiento representa un parteaguas importante en la historia de la web.

Primero que nada, Basecamp vino a establecer un nuevo paradigma en la forma en la que se diseñan las aplicaciones web. Muchos críticos de su tiempo decían que no era más que un blog glorificado debido a su sencillez extrema, y en cierta forma lo es. Pero a partir de Basecamp se han establecido una gran cantidad de patrones de diseño de interfaz de usuario para web que ahora vemos por todos lados.

Segundo, volvieron popular el modelo de negocios freemium, que trata de ofrecer una versión muy limitada del servicio sin ningún costo, con la opción de agregar funcionalidades por una no-tan-módica cantidad. Y más importante aún es que demostraron que funciona.

En tercer lugar hay que destacar que Basecamp fue el causante de que 37signals dejara de ser un simple despacho de diseño y consultoría, para volverse una creadora de software y servicios web. Esto por supuesto nos ha inspirado a muchos más a aventurarnos –con diferentes niveles de éxito– a intentar lo mismo.

Además Basecamp fue un proyecto completamente autofinanciado por 37signals sin haber pasado nunca por ninguna ronda de inversión, sin tener que andar buscando VC’s y lo más importante sin tener que repartir pedazos de su pastel a medio mundo. Claro que cuando cobras USD$2,500 por rediseñar una sola página es más facil autofinanciarte, pero el punto es que es posible.

Por eso creo que quizá sin Basecamp de por medio, el panorama del Web 2.0 sería muy diferente, con solo las enormes compañías creando servicios y sin pequeños jugadores empujando los limites de lo que es posible.

Y por supuesto, uno no puede dejar de lado, que a partir de Basecamp fue que se extrajo el framework de programación que luego se llamó Ruby on Rails cuya importancia ya merece un post aparte. Lo que es un hecho, es que RoR inauguró una nueva forma de ver el desarrollo de aplicacionesacortando el tiempo de espera entre tener una idea y tener un prototipo.

Y cinco años después, tras una mejora sútil pero constante y a pesar de la gran cantidad de clones que andan por ahí, Basecamp sigue siendo el lider de su nicho y un ejemplo del que todos los que desarrollamos para web deberíamos estudiar y aprender.

Gracias Basecamp, solo una cosa tengo contra tí: que tu integración con Highrise apesta por completo.

P.D. Ya se que Facebook se lanzó ese mismo día, pero para mí esa no es una efemeride tan relevante.

¿Pues qué esperabas?

Alguien sale de entre la multitud, le escupe a Michael Arrington en la cara y luego desaparece. Michael se queda atónito y corre a llorar a su blog.

¿Pues qué esperabas Miguelito?

Y esto va para toda esa gente que cree (¿creemos?) que desde un blog, desde Twitter o desde un podcast se puede escribir absolutamente lo que quiera y que jamás van a haber consecuencias.

Yo ya dejaba de leer TechCrunch hace casi 3 años por la evidente falta de respeto que entonces mostraba a los diseñadores. Y ahora, que como dice Andrés Arrington acababa de ofender a la comunidad de desarrollo Europea ¿Le sorprende que le escupan en Alemania?.

Es como Bush preguntándose por que le lanzaron ese zapato.

No me vayan a malentender, yo no creo que la violencia sea la solución a nada, pero me parece una respuesta natural ante este sindrome de Paty Chapoy que tienen algunos bloggers.

¿Crees que desde tu trinchera, escudándote en que este es mi blog y esta es mi opinión puedes insultar y ofender llamarle mierda a todo, a cualquier persona, comunidad o incluso a un país completo sin que haya consecuencias? No. Eventualmente vas a hacer enojar a alguien que no tiene suficiente dominio propio.

¿Ustedes que piensan? ¿Creen que Mike A Ringtone es una victima?

Disclaimer: Quienes me leen desde hace tiempo, saben que hasta a mi me dieron ganas de hacerle tragar a alguien su iPod de manera poco ortodoxa. Pero en realidad yo no soy rencoroso.

Los trabajadores de la educación

Debo confesar algo: los maestros me caen gordos.

Claro, existen las excepciones. Conozco algunos maestros muy buenos, muy inteligentes, empáticos y trabajadores. Pero éstos no hacen más que resaltar la ineptitud de aquellos otros maestros inútiles que han pasado por mi vida y no me han enseñado absolutamente nada.

Probablemente esa es la raíz del problema. Que mi paso por la educación formal no me ha dejado casi nada. Recuerdo un maestro en la secundaria que se esforzó por que entendiera la importancia de las matemáticas, un señor muy gracioso en el CBTis que me daba principios de programación y me enseñó a pensar en algoritmos, un par de grandes maestros de historia y un maestro de diseño empaque que me enseñó algunas cosas valiosas sobre el negocio del diseño pero nada sobre empaque.

Fuera de eso, en los dieciseis años que estuve en la escuela no puedo recordar que me hayan enseñado nada, al menos nada que me sirva hoy en día. Desde que aprendí a leer en mi casa hasta que le exlicaba a mi maestra de Lenguajes de Programación II lo que habá aprendido sobre OOP en internet, las cosas realmente valiosas que sé las he aprendido por mi cuenta.  Y, por otra parte, los malos recuerdos que tengo de los maestros son tantos que podría hacer un blog escribiendo solo de eso (de hecho, hasta me parece una buena idea).

Hace poco un amigo mio —hijo de una maestra, me decía que él era de la opinión que los trabajadores de la educación  deberían ganar bien. En el momento no le dije nada, pero después de pensarlo un poco se que no estoy de acuerdo. Creo que un trabajador, de cualquier área, debe ganar un sueldo de acuerdo a sus aptitudes. No veo nada de malo en que un buen albañil, por ejemplo, gane más dinero que un mal catedrático universitario. De hecho creo que eso sería lo más justo.

Aun cuando esto se aplica en muchos otros aspectos de la sociedad, hay profesiones que estan seriamente sobrevaloradas. Los diputados, por mencionar un ejemplo en el que casi todos estarán de acuerdo, son unos zánganos inútiles que ganan cantidades ingentes de dinero que casi nunca desquitan y mucho menos se merecen. Creo que los maestros estan igualmente sobrevalorados.

Necesito volver a aclarar que estoy generalizando a sabiendas de que existen excepciones. Pero basta con ver las noticias para ver que la gran mayoría de estos trabajadores de la educación no son más que un montón de ignorantes acarreados que por su afiliación a algún sindicato o porque conoce a alguien automáticamente debemos considerarlos ciudadanos de primera clase que se merecen andar por la vida gozando de privilegios especiales.

Muchas veces he sentido las ganas y la urgencia de enseñar y de compartir lo poquito que sé. Pero jamás me podría considerar un maestro, no bajo este mismo esquema y sistema de la educación en México porque, para terminar pronto, lo que tengo no lo recibí de ellos. Quién sabe, quizá en este mundo de la web 2.0 en algún momento podamos al fin olvidarnos del viejo esquema maestro-alumno. Ahora que toda la información está ahí afuera disponible para todos, ya cualquiera puede aprender y enseñar sin intermediarios, sin aulas, sin sindicatos y sin Elba Esther*

Quién sabe, quizá dentro de poco, los trabajadores de la educación estén obsoletos.

(*) Enlazo a la fuente en inglés sobre Elba Esther porque no confío en la veracidad de la hispana. Sorry, you are still in México.