Programar está de moda, pero eso no lo hace fácil.

Hace tiempo decía de mi mismo que era un diseñador que sabía programar, pero en los últimos seis años de mi carrera, el orden de los factores se ha ido invirtiendo poco a poco. Ahora soy un programador –la mayor parte del tiempo– que también diseña.

Esto no quiere decir que me guste una carrera más que la otra, pero desafortunadamente el diseño gráfico es una de las carreras peor pagadas en México mientras que los ingenieros de software se encuentran en gran demanda gracias al boom tecnológico que vivimos. Dólares contra dólares, es fácil elegir.

Los bolsillos profundos de los inversionistas que nutren al sector tecnológico han provocado una guerra entre las compañías para conseguir el mejor talento, así haya que encontrarlo en el rincón más remoto del planeta. Ésto, por consecuencia, ha hecho que cambiar de carrera, desde cualquier carrera, hacia la ingeniería de software tenga mucho sentido económico.

Y el mundo lo ha notado. Por eso ahora el internet está lleno de escuelas y academias y cursos que enseñan a programar, porque programar es la habilidad del futuro. Programar va a sacar al mundo de pobre. Programar empodera a las minorías. Programar es el nuevo alfabetísmo.

Programar se puso de moda.

No estoy tratando ser cínico, nade de eso. Habiendo pasado personalmente por este cambio de carrera, puedo atestiguar en carne propia sus beneficios. Lo que no me late, es que parece que se minimizara el esfuerzo requerido para ser un buen programador1. Es como si, luego de mirar los éxitos obtenidos por J.K. Rowling y George R.R. Martin, de repente el mundo decidiera que el camino al éxito termina en saber leer y escribir. Para hacer un best seller, hace falta mucho más que conocer el abecedario.

El camino del coder.

Para mi han sido más de diez años y todavía tengo un fuerte caso de síndrome del impostor. Cada año trato de remembrar lo que he aprendido en los últimos doce meses y cada vez me sorprende mi audacia de haber pensado que sabía algo. Me avergüenzo terriblemente de el código que escribí hace 5 años y casi siento que debería regresar lo que me pagaron por él (not really). Lo que quiero decir es que es un proceso de aprendizaje que no termina, es como correr un maratón donde la meta no deja de moverse, es una tortura para quien quiere una profesión fácil y estable.

Y no se trata solo de tener amor al arte y desear superarse a uno mismo, además la industria nos cambia el juego cada poco tiempo, volviendo obsoleto gran parte de nuestro conocimiento. Me cuesta pensar en otra profesión donde la necesidad de actualizarse sea tan tiránica como en programación de software. Tratándose de campos que están en constante movimiento, como el desarrollo de front-end, no es poco común que el zeitgeist cambie por completo cada seis meses.

Si la industria decide colectivamente que hay una mejor forma de hacer las cosas, se moverá, sin importarle el tiempo y esfuerzo que hayas invertido en el status quo. O tus sentimientos.

Esos locos que programan.

Mientras que aplaudo los esfuerzos por enseñarle a programar a la mayor cantidad de personas posible, dudo que un futuro en el que todos programemos sea realista. Mucho menos uno en el que todos estén ganando sueldos competitivos de Silicon Valley. La realidad es que solo algunas personas –algún tipo de personas— pueden ser programadores.

Es fácil pensar que esta distinción tiene que ver con la inteligencia, pero no necesariamente. Probablemente la mayoría de las personas podrían aprender a programar, es decir: aprender los conceptos, si su enseñanza fuera obligatoria en las escuelas. Pero no todos pueden ser programadores.

En mi opinión, para ser un buen programador que además se siente feliz y realizado con su trabajo, se requiere cierto tipo de personalidad. Hay que tener una curiosidad natural, un deseo insano de aprender todo el tiempo. Hay que tener una gran paciencia Se requiere tener una curiosidad natural, unas ganas de aprender, una enorme paciencia y una resistencia inhumana al aburrimiento.

La motivación económica ayuda, pero no es suficiente. Para ser programador hay que amar el código. Y no todos pueden.


[1]: Donde para definir bueno uso los crecientes requerimientos de la industria.


Disclaimer: Como experimento, publiqué este post también en Medium.

Signing into Medium by E-mail

¿Estamos presenciando el principio del fin de las contraseñas?

Desde ahora ya es posible conectarse a Medium usando una cuenta de correo electrónico pero sin contraseñas.

El método es muy parecido al que usan la mayoría de los sitios para poder recuperar una contraseña perdida, en el que te permiten identificarte mediante un enlace secreto que recibes en tu correo.

Y me parece tan curioso que esto sea tan innovador al mismo tiempo que utiliza un mecanismo que es tan viejo como la web.

Personalmente, espero que pronto haya más plataformas que adopten esta técnica.

Los dispositivos móviles se están comiendo el mundo

Benedict Evans, comparte en el blog de Andreessen Horowitz una presentación con datos interesantísimos sobre cómo la revolución de los dispositivos móviles se está comiendo el mundo, cambiándolo todo mientras crea nuevos mercados y nuevas oportunidades de negocio.

Si estás interesado en la tecnología y en startups no puedes dejar de mirar esta presentación por ningún motivo. Y si no has saltado a la revolución móvil, bueno… ¿Qué esperas?

Twitter Is Killing Twitter to Save Twitter

Wired, escribiendo sobre Project Lightning y el futuro de Twitter:


Twitter no se trata de un limite de 140 caracteres. No se trata de una linea de tiempo. No se trata de que tu broma se vuelva viral, o lograr que Justin Bieber te siga a costa de lo que sea. Se trata de una sola pregunta, la que ves cuando cargas twitter.com la primera vez: “What’s happening?”

No sé. Pero siendo un usuario de Twitter desde 2006, a mi esto me suena a retcon.

Bookstck – Los libros favoritos de los emprendedores

Cuando escucho o leo una entrevista con alguna persona que admiro, mi parte favorita es cuando le piden que recomiende algunos libros que lo han influenciado. Para mí, que siempre estoy buscando aprender nuevas cosas para entender mejor el mundo en el que vivo, éste es un recurso invaluable.

Bookstck es un sitio que recolecta de varias fuentes las recomendaciones de algunos de los emprendedores más destacados de hoy en día y los categoriza de una manera útil.

Algunos de los libros que más se repiten entre las diferentes listas ya los leí y otros ya se fueron directo a mi wish list. Creo que el que más me intriga ahora es Einstein: His Life and Universe de Walter Isaacson que aparece en casi todas las listas.

¿Que tal? Parece ser que estoy a tres libros de ser el próximo Elon Musk.

Unicorns

Gran artículo de Ben Thompson sobre esas empresas llamadas Unicornios


Muchos, incluyendo a Andreesen Horowitz […] han argumentado sobre la reducción de los unicornios a algo más parecido a una cebra—exótico, pero no precisamente raro.

Cebras es un nombre muy adecuado, dado que no se dan en México.

Lo que un front-end debe saber, 2015

En A baseline for front-end developers 2015 Rebecca Murphey hace un buen resumen de la (ridícula) cantidad de habilidades que un desarrollador de front-end debe saber hoy en día para ser eficiente. (Cabe notar que éste artículo es una actualización de este otro, escrito en 2012).


Still, though: three years is a long time, and a whole lot has changed. In 2012 I encouraged people to learn browser dev tools and get on the module bandwagon; CSS pre-processors and client-side templating were still worthy of mention as new-ish things that people might not be sold on

Es increíble pensar que cuando comencé en este rollo de la web ni siquiera existían herramientas de desarrollo integradas en los browsers y hoy es de esperarse que quien desarrolle con JavaScript o CSS se sienta cómodo con la línea de comando y con herramientas especializadas.

Es como si de repente nos hubieran engañado para volvernos programadores de verdad.

Macaw Scarlet, Una herramienta de diseño para el diseñador web moderno

Personalmente, hace mucho que PhotoShop (o cualquier software gráfico) dejó de ser un paso en mi proceso de diseño web, puesto que desde hace varios años he estado diseñando directamente en código.

Sin embargo, la mayoría de los diseñadores no son también programadores y eso a veces genera una brecha gigantesca entre la conceptualización y la implementación de un diseño, especialmente con los requerimientos del front-end moderno.

Macaw Scarlet promete ser la herramienta para diseñar la web del futuro (si es que tal cosa existe) y llenar el vacío que existe entre el diseño y la implementación. No hay fecha de salida anunciada pero el diseño de su sitio nos da una buena idea de qué esperar.

Nadie se hace rico vendiendo en la Mac App Store

The Mac App Store Won’t Make You Rich – Bloomberg Business


One Mac app developer made it up to No. 8 with just 59 downloads

Deprimente. No me decido a pensar si es que el modelo de App Stores simplemente no funciona para sistemas operativos tradicionales como OSX o si es que Apple está haciéndolo mal.

Lo que si sé es que hace mucho que no compro una aplicación mediante la Mac App Store.

The Mac App Store Won’t Make You Rich – Bloomberg Business

Qwikly – De Sketch a React Native

Qwikly es una interesante utilidad que parte de un diseño en Sketch.app y genera una aplicación nativa corriendo sobre React native.

Es interesante ver el surgimiento de herramientas orientadas a diseñadores para que éstos puedan desarrollar aplicaciones en un momento en el que parece ser que la era de la web se nos escapa de las manos.